Ejemplos de cartas horarias resueltas

Si llegaste buscando astrología horaria ejemplos, acá tenés varios: uno publicado con informe completo, y otros tomados de las prácticas que María Blaquier hace con los alumnos de su curso. Una carta horaria es una carta astral levantada para el momento exacto en que alguien formula una pregunta, y su lectura responde justo eso: la pregunta puntual, con un nivel de detalle que sorprende a quien consulta por primera vez.
En cada uno de estos ejemplos de carta horaria vas a ver lo mismo que se ve en una consulta real: la pregunta, qué miró María en la carta y qué respondió. Los nombres se cambiaron; todo lo demás ocurrió tal como se cuenta.
Pero antes va un caso de otro tipo: publicado, con nombre y apellido, con el informe completo en PDF y el desenlace verificado. Lo resolvió la propia María.
Mirá a María leer esta carta
María lee una carta horaria real sobre un embarazo y muestra cómo el mapa responde que no, paso a paso.
Un caso publicado, con nombre y apellido
«¿Quedaré embarazada este año?», por María Blaquier
Una mujer de 42 años escribió a principios de febrero de 2021, sin dar contexto ni datos personales: solo la pregunta. Eso complicó una de las comprobaciones habituales, que es cruzar la carta horaria con la natal para ver si la pregunta está bien enraizada. María siguió por el otro camino: si la carta describe con precisión a quien pregunta y su situación, es que responde.
La consultante quedó representada por Marte en Tauro, en detrimento y peregrino, al final de su ciclo: alguien que ya no es joven y que no tiene, por sí solo, los recursos para conseguir lo que busca. La posibilidad de embarazo se lee por la casa 5, que caía en Leo, un signo estéril, regido por un Sol en Acuario, en detrimento. Y entre Marte y el Sol había una cuadratura separativa: la conexión entre la consultante y el embarazo existía, pero se estaba deshaciendo hacia el futuro.
Había además un detalle que no se podía pasar por alto. Marte estaba en aspecto exacto a Mercurio, regente de la casa 6, la de las enfermedades, y Mercurio estaba combusto: quemado por el Sol, es decir, algo invisible o todavía sin diagnosticar. Saturno, en conjunción partil con la Luna, describe cosas secas y duras. María escribió que convenía revisar si había un problema físico, quizás un bulto.
La respuesta llegó el 10 de febrero:
«Aunque te parezca raro, en este momento sufro de una infección en el perineo, lo que es muy raro pues los análisis de sangre no marcan nada fuera de lugar. Estoy leyendo tu respuesta unos minutos después de dejar el consultorio médico y me acaba de confirmar que además de la infección, tengo un quiste.»
El juicio fue que era improbable un embarazo natural durante 2021 y que solo un tratamiento podía cambiar eso: la Luna trasladaba la luz desde Saturno, regente de la casa 10 de los tratamientos, hacia Venus y Júpiter, los dos planetas de la fertilidad. En agosto la consultante volvió a escribir: los estudios de fertilidad de ambos habían dado bien, tenía un pólipo uterino pequeño y les habían recomendado un tratamiento de fertilidad con el que no se sentían cómodos. Decidieron esperar.
Descargar el informe completo (PDF) → · fuente original
El informe está escrito en el formato que pide la STA para presentar las cartas de la diplomatura. Si lo que querés es aprender a leer una carta así, el camino es el curso de Astrología Horaria de María.
Cuatro casos de las prácticas del curso
Los que siguen salen de las prácticas que María hace con sus alumnos. Los nombres están cambiados y no hay informe publicado, pero se ve el mismo procedimiento en vivo.
1. «¿Mi amiga me es leal con la información?»
La pregunta. Una consultante sospechaba de su amiga. La amiga le había presentado a un chico, amigo de ella, y a partir de ahí la consultante sentía que había datos que no cerraban: ¿le estaban ocultando algo entre los dos?
Qué miró María. Primero chequeó si la carta era radical, es decir, si la pregunta estaba bien enraizada. No lo era: la hora planetaria era de Saturno y el ascendente, Aries, no coincidía con ella. «No importa, la vamos a leer de todas maneras», dijo. La consultante quedó representada por Marte en Aries en la casa 1: impulsiva, fogosa, con mucha capacidad de acción. La amiga se tomó de la casa 11, la casa de los amigos, y quedó representada por Saturno: fuerte, sí, pero caído en la casa 12 de la propia amiga, una casa de cosas ocultas y de coyunturas que atan de manos. Después miró las recepciones entre ambos: el planeta de la amiga estaba en la exaltación de Marte (la amiga apreciaba de verdad a la consultante) y el de la consultante, en la caída de Saturno (ella tenía una barrera y no la estaba recibiendo bien).
Qué respondió la carta. En la carta quieta, la Luna parecía contactar primero con otros planetas. Pero María avanzó la carta hora por hora, porque cada planeta se mueve a su velocidad, y la escena cambió: la Luna tocaba primero a Saturno, la amiga, y actuaba como un factor de unión entre las dos.
Fíjate cómo te cambia toda la respuesta: vos le podés decir no te preocupes, hay un factor de unión.
Veredicto: la amiga la apreciaba y había vínculo. Ella desconfiaba más por su propia barrera que por una traición real. Eso sí, la amiga estaba metida en una situación que la excedía, y de ahí venía la sensación de información poco clara.
2. «¿La operación es para mí?»
La pregunta. Una alumna preguntó por una operación propia que la tenía muy preocupada: era asmática, le pedían estudios previos y quería saber si esa intervención era para ella.
Qué miró María. La carta tampoco era radical y se leyó igual. Los cuatro ángulos estaban en signos cardinales: mucha acción, muchas cosas en movimiento. Ella era Marte en Aries con fuerza, señal de una vitalidad fuerte. La operación se busca en la casa 8, y su cúspide caía en Escorpio: Marte otra vez. Cuando un mismo planeta representa a la persona y a la cosa preguntada, la regla manda usar la Luna para uno de los dos roles. María le preguntó si se sentía más Marte en Aries o Luna en Acuario; ella eligió la Luna, y Marte quedó como la operación. Y ese Marte hablaba claro: es el planeta de los cuchillos, y estaba afilado. Sí, iba a haber corte, dolor e inflamación; de hecho, le habían avisado que quizás había que cortar en dos partes porque la zona estaba cerca de un nervio. Pero un cuchillo con fuerza corta bien. El médico era Venus en Libra en la casa 7, en su propio signo: «excelente médico, súper aprobado».
Qué respondió la carta.
Yo me quedaría tranquila. Un planeta que está fuerte actúa correctamente, por más que sea cortando, como es Marte. Es como un cuchillo afilado contra un cuchillo de plástico.
3. «¿El banco me va a dar la financiación?»
La pregunta. Un consultante tenía dos departamentos en Londres, alquilados, y con esa renta iba pagando las hipotecas. Quería que el banco se la ampliara para invertir en un tercer inmueble, en España. Llevada a tierra: ¿voy a recibir plata de un tercero? El dinero de otros se mira en la casa 8.
Qué miró María. Esta carta sí era radical: la hora de Saturno coincidía con el ascendente Capricornio. El consultante era Saturno en Capricornio en la casa 1, con todas sus fuerzas: una persona sólida y con recursos (María preguntó si era alguien serio y huesudo, y sí). El problema estaba en el crédito: Mercurio, regente de la casa 8, era el planeta más lastimado de la carta. Estaba en exilio y a diez minutos de quedar combusto, quemado por el Sol, que es lo peor que le puede pasar a un planeta. Un dinero sin libertad, con algo oscurecido. La letra chica, en criollo. La Luna contó el resto: primero hacía una oposición a Saturno sin rece
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