Objetos perdidos y astrología horaria: cómo encontrar lo que buscás

Collage surrealista: una llave antigua de bronce, un joyero abierto y vacío, luna menguante y hiedra grabada sobre nubes lilas

Objetos perdidos y astrología horaria

La astrología horaria parte de una idea concreta: el momento en que alguien formula una pregunta con necesidad real queda dibujado en el cielo, y la carta de ese instante se puede leer como un mapa del asunto. Entre sus usos más antiguos está el de rastrear objetos extraviados: llaves, joyas, documentos, incluso mascotas.

La mejor forma de verlo es mirar cómo se resuelve una. En este video, María Blaquier levanta y juzga una carta horaria de objetos perdidos de principio a fin:

Astrología Horaria: objetos perdidos, con María Blaquier
María Blaquier explica cómo la carta horaria localiza un objeto perdido: los significadores del objeto y de su dueño, la casa donde reposa y las claves de dirección y altura del lugar.

Qué mira un astrólogo horario cuando algo se pierde

Antes de la carta hay una condición. La pregunta tiene que nacer de una necesidad real: la persona buscó con esfuerzo sincero y agotó los medios antes de recurrir al cielo. María Blaquier lo dice así: el consultante ya buscó por todos lados "y recién ahí, molesta al cielo". Levantar una carta es pedirle ayuda al universo, algo que merece respeto, y cada caso se trabaja como un detective.

Con la carta en la mano se puede describir a quien consulta, a otras personas de la escena, el objeto, el lugar donde podría estar y si será fácil o difícil dar con él. Los factores que revisa el astrólogo:

  • El Ascendente y su regente, que representan a quien pregunta.
  • La casa 2 y su regente, para los bienes muebles, y la casa 4 y su regente, la casa de los tesoros escondidos: en otros tiempos la gente enterraba lo valioso cerca de su casa, y de ahí viene esa lectura.
  • La Luna, regente natural de las cosas errantes. Es el planeta más veloz: si la mirás y dos horas después la buscás, ya está en otro lugar. Por eso simboliza lo que cambia de sitio con rapidez.
  • La Parte de la Fortuna y su regente, símbolo de los bienes materiales.
  • Los significadores naturales de cada cosa: el Sol para el oro, Mercurio para llaves o tarjetas, Venus para anillos y adornos, Marte para cuchillos u objetos de hierro.

Esa lista viene de William Lilly, que estudió las reglas de los antiguos, las encontró poco exactas en su experiencia y buscó un camino más seguro. Su tradición llega a autores como Deborah Houlding y John Frawley; este último observó que las cosas aparecen sobre todo donde el cliente jura que no están, cerca de los niños o de la pareja.

Para el lugar, la carta se orienta en el espacio: el Mediocielo marca el sur, la cúspide de la casa 4 el norte, el Ascendente el este y el Descendente el oeste. Cada elemento suma una dirección (agua, norte; aire, oeste; fuego, este; tierra, sur) y una altura: aire y fuego tiran hacia arriba, un estante alto o un segundo piso, y el fuego también cerca de una pared o una fuente de calor; tierra y agua tiran hacia abajo, cerca del piso o en sitios húmedos. El tipo de casa mide la dificultad: en casa angular el objeto está cerca y expuesto, en un lugar que el consultante frecuenta; en casa sucedente está más lejos o en un sitio menos habitual; en casa cadente está escondido y cuesta más. Y cuando un significador está a 29 grados, a punto de cambiar de signo, o cae entre dos cúspides, el objeto suele estar entre dos cosas. María Blaquier lo ejemplifica con un caso simple: un pañuelo perdido en un restaurante apareció justo entre la mesa y la pared.

Diapositiva de la clase de objetos perdidos de la Academia de María Blaquier: la naturaleza del lugar. Venus en Géminis y la casa 3 apuntan al coche, documentos o un escritorio; Mercurio en Cáncer y la casa 4, al hogar del consultante; el signo adyacente Géminis en la cúspide 4 sugiere un edificio contiguo a la residencia, como un garaje.
“La naturaleza del lugar”: cómo signo y casa se combinan para describir dónde espera el objeto. Diapositiva de la clase de objetos perdidos de la Academia de María Blaquier.
Diapositiva de la clase de la Academia de María Blaquier: los signos sobre la rosa de los vientos. Cáncer marca el norte, Aries el este, Capricornio el sur y Libra el oeste, con los signos intermedios en las diagonales. Anotaciones de un caso real: Mercurio en Cáncer apunta al norte, Venus en Géminis al oeste por sur, la Luna en Capricornio al sur.
Los signos y la rosa de los vientos: cada signo carga una dirección, y los signos de los significadores le dicen al astrólogo hacia qué lado de la casa buscar. De la misma clase, anotada con un caso real de un teléfono perdido.

Falta un factor que no está en ningún planeta: el trabajo en conjunto. El astrólogo pide que el consultante describa con detalle dónde vive, con quién y cómo pudo perderse la cosa, porque los símbolos de la carta son generales y se precisan con la vida real de cada uno; la búsqueda se hace entre dos. María lo vive en primera persona: un día no encontraba sus anteojos de sol, levantó una carta y vio al regente de la casa 2 en Acuario y en la casa 10; su oficina queda en el segundo piso de su casa. "Dicho y hecho, subí y ahí estaban".

Nadie acierta siempre: equivocarse es parte del juego. Pero cuando la carta y la vida coinciden, la alegría es enorme. Cada carta funciona como un experimento: hay una respuesta y se puede verificar. Si alguna vez perdés algo valioso, ya sabés el orden: primero se busca; después, la carta.